martes, 16 de marzo de 2010

Prólogo

El sol vuelve a salir, como cada nuevo día, y como siempre, con ese matiz carmesí color sangre, y lo hace abriéndose paso a través de las oscuras nubes, tratando de empapar con su luz hasta la última de las criaturas. Este sol, tan oscuro, tan rojizo, tan lujurioso, devolvía a la vida a quienes sus rayos tocaban, aquel que en cada nuevo amanecer les otorgaba de nuevo esa vida tan patética y lapidaria, tan manipulante y estúpida, tan enfermiza e inmoral...
Sus rayos me acarician lentamente la piel. Noto como su infernal calor intenta apoderarse de mi mente. Como siempre, como cada mañana, yo le miro a los ojos y él me devuelve la mirada, furioso y dominado por su propia ira, trata de dominarme desesperado. Mientras mis ojos se tiñen de ese mismo tono carmesí hablo con el viento, mi elemento, y este le transmite al instante mi pequeño mensaje al astro rey, ''Hoy no, lo siento''.
Cierro los ojos al tiempo que me levanto y me estabilizo. Mis músculos se tensan y lo noto. Abro los párpados silenciosamente mientras aguanto la respiración. El olor a sangre se entremezcla con el del vino en la sucia atmósfera. Tengo los ojos abiertos y sé que han recuperado su color escarlata habitual, pero no los necesito para saber qué es lo que tengo a mi alrededor.

'He olvidado cuándo fue la última vez que llovió en estas Tierras. Las cosechas de los campesinos no han prosperado desde hace décadas, y lo único que las riega ahora es la sangre derramada en cada batalla. La escasez de víveres, de agua y de recursos básicos hacen que la gente a mi alrededor enloquezca. Y ese sol melancólico... les ha robado la cordura. Pobres humanos... qué pena me dan.' Pensaba, casi en voz alta. Decidió que era hora de moverse, de alejarse de aquello. Se había cansado de la cuidad y deseaba ir al bosque, a algún otro lugar dónde no poder toparse con la destrucción de aquellos seres inmundos.
Avanzó tres pasos y vislumbro, desde la hermosa colina, todo el valle que se rendía a sus pies. Las pequeñas plantas que contrastaban con la tierra y la arena trataban de nacer a la orilla del oscuro río, le devolvieron la esperanza. Él también reverdecería. Tenía la esperanza de que no todo estuviera acabado, y de que en algún lugar debía de haber agua para él, un agua que pudiera devolverle a la vida, ya que ni siquiera el astro rey podía hacerlo.

El imponente dragón negro abrió las alas y levantó el vuelo, perdiéndose entre las densas nubes del amanecer, aquel amanecer con el que empezaba una nueva época.

3 comentarios:

  1. Desde el principio imaginé que sería una persona, me gusta el cambio x)

    Lo que no me convence es el principio. Me gusta la idea, pero no como la has planteado. Me ha resultado un primer párrafo muy pesado, narrado como con prisa, casi sin puntos. Es el único fallo que le encuentro n.n

    Por cierto, Prólogo? Tenemos historia en camino? =P

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  2. Sí, la descripción NO ES para nada mi punto fuerte. Nada, un pequeño intento de innovación de crítica. Veré como puedo mejorarlo. Demasiados términos opuestos uno detrás de otro... mucho vocablo raro XD no me mola, pero bueno, quería expresar exactamente 'esa' idea.
    ^^
    Y sí! Historia!!! ^^
    Ahora mas que nunca, ya que jamás me podré despedir de Ana, la persona que me inspiró para este texto. (jous, tenía tantas y tantas ideas...) Será algo de pocos caps, pero sí. Me veo con fuerzas ^^

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