miércoles, 9 de junio de 2010

Soñar sin necesidad de dormir

Cierro los ojos y veo, veo unos profundos ojos verdes que me miran con felicidad. Son unos ojos francos, puros; unos ojos tan profundos como preciosos, serenos y suaves, que transmiten paz y seguridad, y hacen que me sienta viva y completa. Grandes y claros, infinitamente poderosos, bondadosos y llenos de sinceridad...
Nunca ví admiré una mirada tan compleja y simple a la vez, tan íncreíble, tan arrollante y atronadora como la tulla. Tan capaz de mover masas y al mismo tiempo, de pasar desapercibida entre las demás.
Nunca unos ojos me hicieron sonreir. Nunca me desconcerté tanto al cruzar los mios con ningunos otros. Pero nunca jamás en la vida he conocido nada que pudera atraerme tanto, que con sólo aparecer me hiciera perder la conciencia sobre mí misma, ni que me transportaran a otras dimensiones...
Sí, cuando cierro los ojos les veo, y me siento agusto, protegida. Sé que nada puede hacerme daño si ellos están conmigo... Sí, porque me llevan a mi hogar, a donde realmente pertenezco. Me encuentro rodeada de lobos y de panteras, alquimistas y militares, arqueros y ladrones.
Sus ojos me dan superpoderes. Ya no necesito dormir. Sé que puedo hacerlo, sé que soy cada día un poco mejor gracias a ellos.

¡Ah, se me olvidaba una cosa!
Son los ojos más bonitos que he visto nunca.

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