sábado, 18 de septiembre de 2010

Las últimas palabras del último caballero matadragones

En mi vida nunca he estado solo. Siempre he tenido camaradas y buenos compañeros, mi familia y mi pueblo, apoyándome siempre. Sin excepción. Y sin embargo hoy, el que pueda ser mi último día en esta vida, me siento completa y absurdamente sólo.
La noche de ayer fue caldeada. Dios ha querido otorgarme en mi último sueño (para bien o para mal) las únicas tres mujeres que han pasado por mi vida. Quizá es una señal, por lo menos así lo veo yo, así que voy a interpretarla de la única manera que se me ocurre:
Yo seré recordado durante muchos siglos, y probablemente, los chavales de dentro de mil años que jueguen a bandidos a vaqueros, lo hagan luchando contra lo que me enfrentaré esta tarde. Todos querrán ser como yo, y eso es lo único que no me hace retroceder.
Mi cuerpo no morirá en vano y como consecuencia, mi nombre no se borrará jamás, pero el de ellas sí. Y eso es algo que quizá Dios no quiera permitir. Esa es la razón por la que me hayo escribiendo estos documentos. Para que sus nombres también prevalezcan (para bien o para mal).

La primera mujer fue la más especial de todas. La única a la que amé verdaderamente. Era una joven adinerada de clase alta que estudiaba magia oscura. Nos conocimos cuando su hechizo me salvó la vida y, pronto, ella se convirtió en todo lo que yo necesitaba para vivir. Ni mi lanza ni mi escudo. Perdí todos mis principios a su lado. Estoy completamente seguro de que he sido el hombre más afortunado de todo el universo gracias a ella. Ni siquiera rocé sus labios de porcelana por miedo a que se rompieran pero tan sólo con respirar su noble fragancia me sentía dichoso. Vivía para protegerla. Anhelaba que viviera eternamente. Sólo deseaba su felicidad.
Pero ella trató de asesinarme. El arsénico que virtió en mi bebida se mezclo cruelmente con mi sangre. Estuve a punto de morir. Durante tres largos años me encontré echado en una cama. Sobreviví milagrosamente. Sólo por que Dios lo quiso.

La segunda mujer no era humana. Viajabamos por el gran océano ártico en busca de la verdad sobre el Asunto y mi tripulación se topó con un arrecife de algas negras y rojas en medio del blanco perla del norte. Allí estaba ella, una hermosa sirena que trató de seducirme. Rechacé sus sutiles invitaciones más de medio millar de veces. No había olvidado el doloroso sabor de la muerte y rehusé cuanto pude. en sus ojos un brillo especial y terminé cayendo en lo que creí que era su trampa. En realidad me amaba. Me lo demostró infinidad de veces. Me amó como yo había amado a aquella maga oscura. Descubrí otra vez lo maravilloso que podía ser el mundo gracias a sus favores. Sus labios carnosos, su cuerpo maravilloso, sus largos y suaves cabellos eran mios cada noche. Sólo mios. La pasión del primer día nunca se terminó, y cada vez nos queríamos más. Pero ella estaba maldita. Recordé cuál era mi misión y eso me partió el corazón. Así que todo terminó del modo más beneficial que pude idear para ella: la convertí en humana. Sin embargo mi mente y mi corazón empezaron a librar una batalla que perdura hasta hoy. Le llevé a tierra firme, le dí un hogar, unos amigos, y una familia, pero le quité mi amor a cambio. Debía completar mi misión.

La tercera... la tercera era una preciosa campesina. Era pobre y desdichada, pero extremadamente trabajadora y obediente, y muy fiel a todo lo suyo. Después de todo este tiempo, no sé cómo pude colarme en su vida. No es que me diera pena, simplemente quise estar a su lado. No podría explicaros qué tiene de especial porque todavía estoy confundido. Ella no quiere mis riquezas, ni tampoco mi corazón. Ella no es avariciosa ni cruel. Es buena. Es generosa. Tiene poco y lo comparte con quien se acerca. Ella no vende favores. Es capaz de escucharme toda la noche despierta contar hazañas y disfrutar a mi lado con ellas, y sé que me comprende. También sé que me adora y me admira, y que conforme va pasando el tiempo cada vez más yo deseo estar a su lado.


Por eso mismo quiero terminar hoy mismo con esto. Si después del enfrentamiento no he muerto, ella me estará esperando. Lo sé, lo presiento.
Por favor, Dios, dame fuerzas para este combate. Es la última vez que te necesitaré.
¡Dioses del Olimpo, por favor, encomendaos a mí en esta difícil empresa! Permitidme realizar la tarea que hace tanto tiempo me encomendasteis y prometo que desde mi muerte y hasta el resto de la eternidad os serviré fielmente.

La cera de mi vela se está agotando. Las estrellas brillan tenuemente en la bóveda celeste y, creo que esta será la última vez que las contemple.
La luna está redonda. Parece que le ha robado el brillo a los demás astros...
¡Por favor, Selene, dile a tu hija Pandia que me preste sus poderes hasta el próximo anochecer!
Si sobrevivo prometo dar cobijo a todas las criaturas benévolas bajo tu manto. Lo juro.

Aquí escribo mis últimas palabras. Maximiluim Sascar, el caballero que acabará con el reino oscuro de los dragones. En unas pocas horas lucharé contra el último y más poderoso de los dragones. Será el principio de una nueva época.
Como último legado me gustaría que persiguieran a la maga oscura y la condenarán a muerte. Le pesa a mi corazón, pero mi mente es la que debe guiarme en estos últimos instantes de la vida. A ella y a todas las criaturas oscuras. La lucha contra el mal no terminará hoy. Sed justos y buenos, y la vida os recompensará con cosas bonitas. Jamás perdáis ni un segundo de vuestra vida y, pase lo que pase, nunca os rindáis. Es lo único que puedo enseñaros ahora.

Os ruego también que dejéis a la sirena-humana en paz. Ella ya no tiene nada que ver con esto. Y por favor, si no regreso esta noche, hacedle saber a quién me espera que la amo, y que cuando las garras del dragón atraviesen mis entrañas, la última imagen que veré al cerrar los ojos será la suya.

Prevalezca el bien.
Hasta siempre.





No hay comentarios:

Publicar un comentario