miércoles, 13 de abril de 2011

Historia de un parte (ficticio) y de sus (terribles) consecuencias

Ya hace dos meses de esta pequeña historia, pero en su momento me frustró tanto que hoy voy a escribirla a máquina.
Veréis, el año pasado ejercí de delegada. Mi tutora era... Vak (voy a llamarla así), y era realmente pésima, un poco más como tutora que como profesora (y creédme, no era una buena profesora). Fue un curso malo para mí (bueno, ya lo sabéis, íba siendo habitual) y no lo pasé excesivamente bien. Aún así, siempre con espíritú positivo, este año me presenté desde el primer momento como una mano de ayuda y una herramienta para cualquier profesor decente que quisiese utilizarme. Nada tiene que ver que el año pasado hubiese sido delegada. En serio, lo prometo.
¡¿Cómo narices íba a saber yo que me enfrentaba a una psicópata?!
Mi tutora me tiene manía por no ser delegada. Al principio de curso ayudé a todo el que me lo pedía y aunque no me lo pidiese, porque me ofrecía GUSTOSA a hacer cualquier cosa. ¿Por qué? No sabría decir por qué. Siempre me ha gustado ayudar.
Pero como ya he dicho antes, mi profesora de química/ tutora es una persona un tanto... ¿especial? maníaca, quizá. Rara. Difícil. Complicada. Bipolar.
En fín, adjetivos razonables. En esos momentos se me ocurrían otros no tan objetivos.
Cuando le dije que me negaba a ser delegada (sinceramente, a mí me da igual. Fueron mis padres quienes me lo prohibieron por las responsabilidades que esto suele ofrecer), ella... empezó a tratarme raro.
Si había que echar a alguien, era yo quién salía; si ella oía hablar a alguien, siempre me reprendía a mí... y lo achaqué a imaginaciones mías ya que, fuera de clase, se comportaba como una persona ''agradable'' y sonriente.
Hoy por hoy no conozco a otra persona más falsa que ella uu'.

¿Por qué la odiamos tanto?
Fácil:
- Sus exámenes son largos, hay que explicar cada cosa en cada enunciado y re-explicarlo en el siguiente; aunque sea obvio y esté implícito en la resolución, aunque lo tenga escrito 3 líneas más arriba.
- Sus examenes son imposibles: arbitrareos, abstractos, rebuscados.
- Nos trata como a niños pequeños. Nos marea con juegos estúpidos y perdemos las clases en charlas, regañinas y aprecibimientos verbales.
- Es bipolar. Tan pronto como está diciendo que la clase lleva llendo de maravilla tres días y que por favor sigamos así, se nos planta en la tarima a decirnos lo malas personas que somos, lo maleducados que estamos y el poco respeto que tenemos hacia la asginatura.
- No nos deja hablar. Nunca se para a escucharnos. Ella suelta lo que tenga que decir, se queda como un ocho de gigante y si alguien le reprocha algo, se lo niega o directamente no lo termina de escuchar.
- Se cree DIOS. Sí, señores, se cree importante y piensa que es la jefa del lugar. Sus normas, sus métodos, sus... sus exigencias raras deben de ser cumplidas a raja tabla porque ella es muy importante.
- Pero realmente son una parida. Ella hace las cosas al revés que todas las profesoras del departamento, de este año y de otros. Me preocupa.
- Por lo extraordinariamente falsa que es.
- Por que no sabe dar una clase. Sabrá (y no lo estoy poniendo en duda) muchísimas muchísimas cosas sobre la física y la química, y así parece ser, pero no tiene ni puta idea de cómo se da una buena clase. No nos transmite nada. No entendemos bien los conceptos. Y bastante tenemos con eso como para que encima se invente cosas raras y métodos de corrección inexplicables que nos perjudican.


Sin más.
La historia del parte.
Lunes en el recreo. Por los altavoces, el jefe de estudios convoca una reunión urgente de todos los profesores de 1ºA y B de BACH. Ya sabéis ;) nuestro comportamiento xD el hablar un poco más alto de lo normal en clase.
Lunes a 5ª: Química con la tutora. Nos dice que las normas establecidas en el recreo son que al primero que hable, a jefatura a por un parte naranja (de rango grave). Todos flipamos en colores. Sabemos que es más como para acojonar que otra cosa. Por muy bruto que suene, en mi otro instituto cuando le rompí un dedo a una niña sólo me cayó un parte blanco (corriente y moliente).
Vamos a corregir los ejercicios. Yo los tenía hechos. Sale un chaval a la pizzarra, termina y se sienta. Lo tenía bien. Juan pide, antes de que la profesora borre la pizzara 2 minutos para que le de tiempo a copiarlo. Yo aprovecho el murmullo general y el 'stop' de la clase para sacar el libro de inglés y preguntarle al compañero de al lado qué ejercicios se habían mandado la clase anterior (gilipollas de mí, jamás había hecho los deberes de inglés fuera del periodo lectivo de esa asignatura). Daba igual que tan sólo 6 ó 7 personas teníamos el ejercicio. Daba igual que toda la clase estuviera hablando, daba igual que hubiese más gente con libros de matemáticas (tocaba la siguiente hora, y la mayoría no habían hecho lo ejercicios) encima de la mesa. Me miró a mí, que estaba en la última fila, al fondo y me echa a jefatura. Parte naranja. Precioso.

Paso allí toda la hora. Llega en el cambio de clase la profesora y discutimos la situación. Me parecía injusto que me fueran a poner una sanción grave por tal sandez. Sin embargo, parecía que así íba a ser y yo me fui resignada a clase de matemáticas, que por cierto, ya había empezado ¬¬.

Total, se acaba la clase y todos recojemos. Cuando voy a coger mis cosas para irme a mi casa, por fin, resulta que no encuentro el iPod.
Veréis. El iPod Touch de 32Gb, que, particularmente, creía que valía más que mi propia vida, SIEMPRE me acompañaba a todos lados con mis cascos verdes. Siempre. Y sin embargo, me pareció una osadía llevarlo a jefatura en semejantes condiciones.

¡¡¡¡¡ME LO HABÍAN ROBADO!!!!! En ese cambio de clase en el que la profesora me obligó a discutir en jefatura la (in)justicia de mi parte. ¡Por semejante chorrada!

Odio a esa profesora.

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