domingo, 18 de septiembre de 2011

De algún modo, vuelvo a regresar

Echaba de menos escribir en verde.  El verde es el color con el que mejor me identifico, y con el que mejor puedo expresar mis ideas y sentimientos. Si alguien me pregunta la razón por la que he tardado tanto en volver, no sabría dársela. Exámenes, sí; y vacaciones insalvables con mis padres… pero había otra cosa. Me refiero a esas tipo de  cosas que sólo existen en el subconsciente.

La desconfianza en mí misma, supongo. La inseguridad, quizá, de retomar un blog que en sus inicios fue algo hostil (como también lo fue su dueña), o la falta –imperdonable- de ideas por mi parte. para continuarlo Me parece que me he centrado demasiado en otras cosas. Recuerdo que finalmente llegó el segundo día de vacaciones, y que hablando con mi única prima por msn y me preguntó que por qué tardaba tanto en contestar, que qué era aquello tan importante que estaba haciendo. Mi respuesta, mi única respuesta desde entonces hasta hace dos semanas fue: estudiar. Siempre estudiando. Y recuerdo que ese día en concreto noté, quizá por primera vez en mi vida que mi imaginación fallaba y dormía.

¿Y qué cambió hace dos semanas? Además de no tener la obligación de estudiar –que me dio un poco igual, pues estuve estudiando un poco de biología de 2º como buena friki que me considero-, empecé a poder ejercer como representante del consejo escolar y como miembro decentemente responsable de la reciente Asociación de Alumnos –creada por nosotros mismos-.

Yo no veo la tele. No sé si es parte de mis defectos o de mis virtudes, pero es algo que no hago desde hace muchos años (¿cuántos? ¿3?, ¿4? no recuerdo). El caso es que no me enteré hasta regresar al instituto –a hacer los exámenes- de la situación de la escuela pública. Y la indignación pudo conmigo. Como si algo se encendiera en mi cabeza –no me refiero a la maquinaria entera, pero sí  a una especie de conmutador que activara otros mecanismos de mi mente- empecé a pensar de un modo distinto. De un modo más práctico, más creativo y menos teórico. Sin dejar a un lado todos los conocimientos objetivos que he adquirido a lo largo del año. La mezcla desemboca en que me siento una persona más madura que antes –ahora soy capaz, sin el agobio de los exámenes, de verlo todo con una perspectiva mucho más amplia-, pero  no dejo de ser consciente que el lado que ha despertado es, por así decirlo, el más infantil (y con el mi imaginación, mis ideas locas, y las ilusiones que había ido ‘dejando por el camino’ con los años)

¿Es esto malo? Dicho así, a puertas de selectividad, SÍ debería de serlo. Pero ocurre que la parte que he tardado tantos años en construir (la que resulta ser objetiva, fría, pulcra y en una palabra responsable) es la que ha tomado el control de la otra. Y me parece que no puede haber mejor combinación.

No dejaré de ser la personita responsable que mis padres quieren que sea, de acuerdo, pero ahora existen una serie de motivaciones que antes no tenía, y que me van a ayudar para no ir caminando a ciegas. Ahora es una fuerza interna, unos pensamientos propios y una meta como parte de mis deseos lo que me impulsa  a despertarme cada mañana y afrontar el día de la mejor manera posible.

 

~After all this time I’m comin’ home with you~

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