viernes, 2 de diciembre de 2011

Esta ha sido una buena semana

Y no voy a darle más vueltas. Ni preámbulos ni nada: esa es la razón por la que hoy me tenéis aquí de nuevo. No sé hasta cuando, la verdad, ni prometo que mi escritura haya madurado mucho. Sólo sé que hoy ahora mismo estoy aquí y quiero escribir algo.

He visto a Allaren dos días seguidos. Ha venido a buscarnos al instituto, y los dos días he pasado casi tres horas a su lado. En persona, hablando y riendo. Temblando junto a él. Planeando nuestro largo camino juntos. Ha sido intenso, a veces duro, pero siempre emocionante. Como siempre, transmitiéndome paciencia y tranquilidad. Como siempre, protegiéndome y abrazándome. Como siempre, tan él como siempre.
JJ nos acompañó la mitad del tiempo, en una amena charla. Aportó curiosos puntos de vista, algo distintos a los nuestros, pero creo que hasta cierto punto compatibles. Fueron dos tardes muy agradables, y si bien es cierto que la primera acaba con Allaren y conmigo acurrucados en la esquina de un banco, inquietos, emocionados, conmovidos y apasionados a partes desiguales, pero sobretodo temblando; a la segunda tarde la puso fin una rosácea y preciosa puesta de sol, y una pelota naranja que nos encontramos.
Grandioso. Sólo él, que es tan grandioso, puede hacerme sentir a mí así. Es un genio, es cable y luz al mismo tiempo. Es una persona que, gracias a la fuerza oculta de las palabras, me hace sacar lo mejor de mí.

Tras exponerme a las Astas del Toro en representación de mi clase, creo que me di cuenta de que reunirme con ellos era una pérdida de tiempo. Si queremos soluciones -que somos pocos los que las queremos- desde luego no pasan por reunirnos a comentar 'amigablemente' los defectos de la clase ante nuestros profesores. Pensadlo un momento. ¿Que tiene algún sentido? Yo no se lo vi. Como consecuencia tan sólo dije les dije que querían oír.
Desde luego, el cambio de actitud en la clase no se conseguirá con una charla, y menos con una charla dada por un profe y un par de alumnos. Llegué a la conclusión de que las medidas que se van a tomar en clase apenas van a servir para la gente que no está concienciada de que este curso es el más importante de secundaria. Pero sin embargo, al día siguiente salí a la pizarra y les metí la charla. Charla que serviría para estimular positivamente a quienes tuvieran seises y la voluntad suficiente como para pelear por una nota mejor, es decir: más bien pocos. Pero ese es mi trabajo, supongo, mi triste y ruin trabajo.
Pero en vez de coger y deprimirme, traté de sacar lo mejor del momento.
No quiero dar detalles pero saqué lo mejor de una pelea a mi favor. Gané un talento de plata por ello, apostando por uno de ellos, y aunque en ese tipo de batallas es difícil elegir un vencedor, parece que al menos no hay ningún vencido. Y yo tengo el favor de ambos y la posibilidad de apostar más alto, por cualquiera. Subiré la apuesta. Pocas cosas me gustan más que los riesgos.
Además, resalto el hecho de que tengo que reformar mi bici. Luces y frenos: fundamental. No tengo ninguna de las dos, o mejor dicho, ambas son un proyecto fallido. Yo creo que más o menos me apaño bien con ella, a pesar de todo pero.... ellos no. Quizá tengan razón. De hecho, seguro que la tienen pero... no sé... el dinero es caro.

Luego llegaron mis notas. ¡Sí! Las mejores de toda secundaria. Mi media roza el 7. No he bajado del 6. Es como si el esfuerzo se hubiese visto recompensado. Es un chute de estimulación pura para mi cerebro. Estimulación que no me hace dar lo mejor de mi, si no seguir a tope con el camino que he elegido. Lo que me  hace dar lo mejor de mí es esa única profesora decente que tengo en mis asignaturas optativas. La frescura con la que da las clases, la simplicidad de absolutamente todo lo que dice: hace que lo difícil esté tirado, los ejemplos tontísimos que pone, inolvidables.... y la capacidad que tiene de meter cosas interesantes a sus clases, ya sea un chiste o una frase ingeniosa; un ejercicio curisoso o con connotaciones divertidas. Es ameno, entretenido, simpático; siempre dando la materia con una profesionalidad envidiable.
¡Útil! Esa es la palabra. Convierte todo en útil. Es capaz de relacionar todo, y nos mete cosas de otras asignaturas. Nos cohesiona el contenido, no nos lo da por encima. Y quiere llegar hasta el fondo del asunto, aunque no le dejen. Mola porque tiene un deje muy absurdo, subrrealista y estricto de una posible mezcla de Madul y Almudena. Provechoso y gracioso. Y viceversa. Me motiva y me hace dar lo mejor de mi misma porque en cada clase lo exige, de un modo o de otro; y casi a los tres niveles del alma.

Por último, como siempre, lo mejor para el final. Esta semana he podido hablar en persona de nuevo con Almudena y con Madul. Mis máximas motivaciones a la hora de dar lo mejor de mi misma. ¿Por qué? Porque son lo mejor de sí mismas elevadas al cuadrado. Son el resultado de muchos, muchísimos años de esfuerzo constante por llegar a ser lo que querían ser: lo que son ahora. Y son personas que no tienen precio. Las dos, a través de sus gestos y de sus sonrisas, de sus genialidades, de sus frases, de sus curiosidades e inquietudes, son capaces de, no sólo ayudarnos a encontrar una respuesta, si no también una pregunta. Y son las preguntas las que nos hacen entender de verdad lo que nos rodea y lo que no nos rodea. Es la capacidad de que tienen de transmitir sus perturbaciones, a través de humor. Es necesidad de dejar huella en todos nosotros. Es la increíble permanencia de un espíritu del que parecen carecer la mayoría de los seres humanos: el espíritu inocente que todo niño ha tenido alguna vez.
Son las personas que me hacen sentir que la humanidad no se va a pique a cada minuto que pasa. Y no sólo eso, son las personas que simbolizan para mí el triunfo en la vida. No es que quiera ser como ellas, es que poco deseo más en esta vida. La locura y la genialidad, a las que separa una linea muy fina, se pegan una facilidad pasmosa. Quizá por eso es mi mente la que inconscientemente tiende a ir hacia arriba, a ser lo mejor que pueda ser siempre y a hacer y decir lo que ellas harían o dirían en un momento dado. Quizá es simplemente lo que yo haría. A veces no lo tengo claro. Igual eso es buena señal.

Vengo de jugar con dos gatos preciosos. Aunque tenga un sueño de muerte, tengo que decir que me gustaría seguir escribriendo esta entrada que a muy pocos os interesará, menos leréis y menos aún comprenderéis. Pero esta entrada es para mí, supongo, así que no puedo pediros nada. Los quienes me han dar lo mejor de mí misma. Y lo que es lo mismo: las razones por las que me tenéis de nuevo aquí, y tendréis por una temporadita.

Se despide, cariñosamente, una simple aprendiz de Kinoax ;)

2 comentarios:

  1. ¿Y quién es esa profe tan estupenda de este año? (Curiosidad, nada más...)
    Besos gordos.

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  2. ¿Y quién es esa profe tan estupenda? Curiosidad...

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