sábado, 3 de diciembre de 2011

Expocómic '11

Ha sido increíble. Tengo todavía el sabor a libertad en la boca, en los ojos, en el mismísimo corazón, entrando y saliendo por cada grieta de mi piel. Es algo indescriptible, ¿no? Poder hacer lo que quieres, cuando quieres, como quieres. Poder comprar lo que se te antoje. Poder elegir la compañía con quien compartir los mejores momentos de tu vida.

Hoy he elegido ir al expocómic, en autobús y en metro, a altas horas de la mañana con un tercer libro de Harry Potter. He leído, he reído, he aprendido mil cosas nuevas, y he gastado 50 euros en monosidades para mí y en regalos de Navidad. A ellos les he elegido como mi compañía, independientemente de la edad, para compartir uno de los -espero- infinitos momentos de felicidad que tendré en mi vida.

Cada momento que paso con ellos siento que es un acierto amplio, un chiste mejorado, un lazo más estrecho, más resistente, más brillante. Uno especial. Es lo que tenemos los buenos frikis, ¿no? que es muy difícil hacernos cambiar de parecer. Es muy difícil dejar a uno de nosotros atrás. Es muy difícil no preocuparnos por nuestros amigos. Porque los que verdaderamente estaremos ahí siempre hacemos y haremos siempre lo posible por que ellos estén bien. Por superarnos entre nosotros en una sana rivalidad con la que avanzamos juntos. Esas experiencias que nos unen nos definen, nos alientan, nos encantan en definitiva.

Se nota de verdad cuando, en la vida, nos encontramos entre nosotros. Se nota. Son los días como hoy lo que confirma o desmiente la faceta de una persona; lo que de nuevo -como en el post anterior- nos hace sacar lo mejor o peor de nosotros mismos, nuestra verdadera naturaleza. Y no es algo que no supiera ya, supongo... pero hoy ha servido para reafirmar lo que intuía desde hace mucho tiempo. Que sois una gente increíble. Que confío en vosotros, y vosotros confiáis en mí. Que, de ahora en adelante, cuando tenga un margen de libertad, elegiré disfrutar mis mejores momentos con vosotros. Ya sabéis... ¡como hoy!

¿A quién ve importa que lleve años y años sin leer mangas o cómics, que ya no sepa dibujar, o que nunca haya visto las series más épicas de todos los tiempos? Con ellos es prescindible. Gracias a ellos terminaré por saber todo eso y otro tanto igual más. Pero no me importa. Ya no pienso a largo plazo. Quiero decir, únicamente, que lo que más me gusta de ellos es el día a día. Por eso, aunque en realidad sea una inepta total, con ellos no importa. Si no sé algo, lo aprendo de ellos.

Gracias a que vendí mis antiguos tomos de Naruto (9), he conseguido mis dos preferidos de Bleach, una muñequera, unos mitones, dos libros, un llavero, un detalle que le ha hecho mucha ilusión a mi hermano y una cierta libertad económica. Gracias a que el chino nos invitó a pizza y patatas y cocoacola, tuve la tripa llena y ninguna tentación de gastar en cosas inecesarias.
Gracias a que me esforcé durante el curso, mis padres me dieron el permiso y la libertad de ir. Gracias a que no me siento una inepta -gracias a la confianza en mí misma que he cogido este trimestre- he preferido ir a divertirme, a curiosear, a descansar por un día en vez de quedarme en casa estudiando.
Gracias a que, y esto quizá sea lo más especial y decisivo de todo, tengo la suerte de tenerlos como 'subordinados', gracias a que les conozco, y gracias a lo que me aportan en cada brevísima conversación en los recreos, o entre clase y clase.... gracias a que la compañía era envidiable, yo he decidido ir y estar a la altura.

Bueno... hoy, y siempre.

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