lunes, 15 de abril de 2013

Regreso...

Hola a todos, después de tanto tiempo...

Os confieso que me es ciertamente extraño regresar a esta Tierra de Leyendas tras... todos estos meses. Casi me siento ajena ya a este mundo, tan sórdido y oculto. Aquí están los pensamientos más difíciles de encontrar de mi mente, y de alguna manera, durante mi ausencia aquí he procurado no volver a cruzármelos. Evitarlos. De alguna manera desaparecerlos... Como os podréis imaginar, no ha sido difícil.

No hace ni dos semanas que esto era así. Retomar este blog ha sido una decisión que he tomado hoy, tras reencontrarme con mis verdaderos sentimientos, esos que tanto nos esforzamos por ocultarnos a nosotros mismos. Hoy mis sentimientos están de luto. Vestidos de negro, en silencio, caminan uno a uno en fila india, como si marchasen a un funeral. Entre lágrimas, con paso tembloroso avanzan hacia un lugar desconocido, del que no saben si sabrán o podrán volver. Lo único que rompe el silencio es una música lenta y triste, que les produce desasosiego y ¿miedo? No, pues marchan tranquilos y calmados, sintiendo la música dentro de ellos...

A veces, sólo a veces, preferiría no pensar ni sentir. Preferiría enfrentarme a la verdad sin ningún tipo de sentimiento. No sé, sólo a veces. Pero a veces, y sólo a veces, te encuentras a ti mismo en medio de la oscuridad, sin una luz que ilumine el camino. Y, sin querer, pierdes el camino sin ser consciente de ello. Te olvidas de que estabas andando y simplemente te sientas. Como no hay nada mejor que hacer en medio de ese oscuro silencio, conversas contigo mismo; y a veces encuentras cosas que no esperabas ni querrías encontrarte. La única manera de volver a levantarte es crear la luz desde dentro, iluminar tus sentimientos. Convertirte a ti mismo en la luz que ilumina tu sendero.

Pero si la oscuridad permanece demasiado tiempo, si te niegas a hablar con tus sentimientos desnudos; entonces la oscuridad se convertirá en dolor y nunca podrá marcharse. Y entonces, cuando consigas levantarte, notarás que no se ha ido; y a medida que recorras el sendero te darás cuenta de que nunca se irá del todo... y que lo máximo que nunca podrás hacer es enterrarlo en algún lugar oscuro, debajo de tus entrañas, como cualquier otro sentimiento que te quede.