miércoles, 8 de mayo de 2013

Cayendo en la oscuridad

¿Ahora mismo? Sólo una oscura sombra de lo que fui. Y las cosas sólo son una tenue bruma de lo que fueron. ¿Pero acaso alguna vez los tiempos serán prósperos y felices? Puede que sí y puede que no. En cualquier caso, tú me dejaste creer que allí estarías si en algún momento te necesitaba. Y todavía las estrellas no se han alineado, todavía no has hecho acto de presencia, y yo sigo persiguiendo tu rastro, buscando pistas y respuestas -y quizá haya llegado la hora de admitir que solo encuentro más preguntas-.
Hace tiempo que espero resguardada en la oscuridad de mi corazón, a salvo de todo ese mal que hay justo fuera de estas paredes, pero ni si quiera así la situación es sostenible.
¿Hasta cuándo? Hasta que algún día me deje todo de importar, y empiece a olvidar porqué he tratado todo este tiempo de permanecer tan cercana a ti. Y si no llega pronto ese día, desapareceré en la oscuridad. Y la oscuridad se convertirá en dolor, y el dolor nunca se irá; y eso significará que habré aprendido a vivir con ello. Y también significará que todo lo que permanezca lo habré escondido y enterrado muy hondo, muy muy lejos de la superficie.

Pero ahora mismo grito simplemente para ser oída, aunque sólo sean capaces de oírme las estrellas; y estoy sangrando para asegurarme de que aún puedo sentir cosas.
Y de vez en cuando, mis sueños nocturnos me conceden un respiro y puedo correr libremente por los laberintos de mi mente o por las gélidas nieves de Alaska o de Brastias.

No sé luchar para mí misma. No tengo a nadie a quién seguir, a nadie que defender. ¿Para qué vivo? ¿Cuál es el motivo de mi existencia? Tiene que haber algo más debajo, detrás o a través de este sufrimiento. ¿Podré seguir resistiendo hasta que aparezca o me tope con ello?


.... la pregunta era: ¿Quién eres?

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